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Ayudando a los niños a superar el miedo al mar: Una historia real desde Ibiza

Ayudando a los niños a superar el miedo al mar: Una historia real desde Ibiza

Muchos niños tienen miedo al mar.

No porque no amen la naturaleza. No porque no sean curiosos. Sino porque el mar es inmenso, profundo y desconocido. La idea de ponerse una máscara, ver las algas moviéndose bajo sus pies o imaginar criaturas en el agua puede resultar abrumadora: especialmente durante unas vacaciones en un lugar como Ibiza, donde el Mediterráneo parece infinito y poderoso.

En una de nuestras excursiones familiares en barco o Family Boat Trips en Ibiza, conocí a una niña que estaba completamente aterrorizada de entrar al agua.

No simplemente nerviosa. Aterrorizada.

Tenía miedo de la profundidad. Miedo de no poder ver lo que había debajo de ella. Miedo de las algas rozando sus piernas. Miedo de criaturas que imaginaba podrían atacarla.

Cuando entramos suavemente al agua, sentí sus pequeñas manos aferrándose a mi hombro. Sus uñas se clavaban en mi piel con un miedo muy real. No confiaba en el mar. No confiaba en aquello que no podía controlar.

Así que no tuvimos prisa y nos quedamos cerca del barco. Nos movimos despacio.

Poco a poco, el Mediterráneo empezó a revelarse. Peces plateados pasaban deslizándose junto a nosotros. Las algas se mecían suavemente con la corriente. La luz del sol se filtraba a través del agua azul dibujando patrones tranquilos y danzantes.

Nadamos pequeñas vueltas alrededor del barco. Luego un poco más amplias. Gradualmente, la presión de su mano sobre mi hombro comenzó a aflojarse.

Su respiración se calmó. El pánico desapareció. Bajo el agua solo había silencio, ese silencio suspendido y sereno que aparece cuando el miedo empieza a disolverse.

Y entonces, con total naturalidad, como si estuviéramos en tierra hablando de cualquier cosa, dijo:

“¿Sabes que soy la única de mi familia a la que no le han picado los mosquitos estas vacaciones?”

La miré, sorprendido. Sonrió. Tranquila ahora, casi orgullosa.

Al levantar la vista hacia el barco, su madre nos observaba. También sonreía. Pero pude ver una pequeña lágrima recorriendo su mejilla.

En ese momento, no se trataba de hacer snorkel. No se trataba de peces, ni de algas, ni de profundidad.

Se trataba de algo mucho más grande. Se trataba de confianza. Se trataba de una niña descubriendo que el mar no es algo a lo que temer, sino algo que comprender.

En Meet the Sea creemos que ayudar a los niños a superar su miedo al mar no consiste en empujarlos al agua. Consiste en paciencia. Consiste en confianza. Consiste en avanzar a su propio ritmo.

Porque cuando un niño aprende a sentirse seguro en el mar, algo cambia. No solo en el agua, sino dentro de él.

Y a veces, ese pequeño y silencioso momento de valentía se convierte en el recuerdo más importante de todas las vacaciones en Ibiza.